
"La madera, la piedra y el hormigón envejecen bien porque cambian. Lo que no sabe cambiar no sabe envejecer"
"Es de donde agarramos los proyectos. Nuestra arquitectura responde al paisaje. Pero no tiene que ver sólo con las islas Canarias. Responderíamos a cualquier lugar".
"No es sólo la ubicación física. Un lugar es todo lo que hay en él. Contiene memoria, un clima, una topografía. Por eso de ahí surge todo el proyecto. Físicamente, a veces la arquitectura se camufla en un lugar. Otras lo potencia. Al vivir en islas, tenemos referentes muy marcados. El paisaje está siempre presente. En las Canarias, la omnipresencia del Atlántico contrasta con un interior muy abrupto. Yo creo que el paisaje influye a cualquiera que pretenda que sus edificios echen raíces. ¿Por qué a Frank Lloyd Wright le salía todo horizontal? Seguro que porque vivía en el desierto de Arizona. El infinito que nosotros tenemos en el Atlántico, él lo tenía allí en el desierto. ¿Y cómo va la arquitectura a desentenderse de un infinito?".
Los arquitectos definen en su propia página el Museo Arqueológico de Zonzamas, Lanzarote. (en los planos me he permitido remarcar en azul lo único que se llegó a construir y que hoy podemos ver):

Proyecto 1997- Estado actual: en construcción.
“Al sur de Teguise, en Lanzarote, Se encuentra el llano de Zonzamas, que tiene una de las mayores concentraciones de yacimientos de los antiguos poblados de las islas. El museo objeto de este proyecto mostrará y estudia la cultura de los primitivos habitantes de Lanzarote. No será únicamente un ámbito donde se expongan museísticamente los objetos encontrados en las excavaciones sino que mostrará el conjunto de habitáculos y recintos excavados de la zona. “El edificio se inserta en el magnífico paisaje de Zonzamas enterrado, casi escondiéndose, señalando solo su presencia mediante unos elementos de entada de luz. El asentamiento del conjunto organiza de forma lineal el aparcamiento, los servicios, la tienda, el restaurante y el recorrido exterior por el yacimiento. De esta forma se separa consecuentemente la zona más ruidosa (aparcamientos y servicios) de los espacios que necesitan silencio y tranquilidad para su visita, al mismo tiempo que se aleja del Llano de Zonzamas la siempre distorsionante instalación del aparcamiento.

“La entrada al conjunto se realiza a través de un ramal de la antigua carretera que aislado que conduce hasta el aparcamiento. El flujo de vehículos está aislado del exterior por muros de piedra. Un seto curvo separa el ámbito rodado del peatonal. Junto a este espacio se encuentran el restaurante, con vistas hacia el Norte, los servicios y una pequeña tienda. A través de una abertura en un segundo muro se vislumbra el gran hueco de entrada al Museo. De la rampa de acceso se llega a los diferentes espacios expositivos excavados en la roca.
Una vez en el interior del edificio, la oscuridad se despliega, se recrea la sensación de ponderar en habitáculos primitivos, y la luz se introduce como referencia acentuando la profundidad. La disposición de las salas se ha hecho pensando en una total flexibilidad tanto de recorrido como de uso. Al final del recorrido, una gran entrada de luz nos guía hasta la rampa de salida junto al laboratorio. La visita al museo simboliza el viaje a un mundo subterráneo perteneciente a tiempos del pasado, es aquí un lugar donde el visitante particular de Lanzarote. Una vez en el exterior nos encontramos en las cercanías de los montículos de los grabados. Desde ahí partirá el recorrido a través del yacimiento, finalizando la visita, a través de un sendero peatonal que nos devuelve a la zona de llegada.”


