PS-Entrevistas: n+1 (2 de 2)

Posted: 27 enero 2011 | Publicado por Gonzalo Martín | Tags:

Continuamos con la entrevista a los componentes de n+1. Esperamos que os enganche tanto como la primera parte ;)

PS.- Echando la vista atrás y recordando vuestros inicios como arquitectos, ¿qué fue lo que os animó a estudiar Arquitectura? Tras estos años ejerciendo, ¿volveríais a estudiar lo mismo? 

M.- Hace poco se lo conté a Carlos Cámara, para el que tenga interés. ¿Volvería a estudiarla? Hace unos meses, un niño de nueve años me contaba que quería estudiar Arquitectura en la ETSAS. Me sorprendió que tuviera tan claro que quería ser arquitecto, que ya hubiera decidido estudiar en Sevilla e incluso que hubiera pensado el nombre que tendría su empresa -no dijo "estudio", dijo "empresa"-. Volví a verlo hace unos días y me dijo que "con lo de la crisis había decidido que ya no iba a ser arquitecto, que iba a ser policía". No me cambiaría por un policía, pero con lo que sé ahora, tal vez estudiaría la carrera de otra manera, y prestaría muchísima menos atención a determinados profesores. Y por supuesto no voy a perder de vista a ese niño.
JP.- Dibujar. Los edificios bonitos y bien construidos. Y si: lo volvería a hacer, pero después de ganar la Primitiva.
JM.- En mi familia, lo he contado más de una vez, son todos ingenieros de Caminos, así que no descartaría un cierto masoquismo por mi parte (todas las navidades el chiste del decorador es un must en la mesa, a la altura de los destilados). Supongo que después de haber querido ser astronauta, domador de leones y miembro del séptimo de caballería (del batallón que se queda fuera de Little-Big-Horn, que uno era niño pero no tonto), a partir de los 13-14 años siempre recuerdo haber querido ser arquitecto o periodista. Imagino que al haber visto a mi padre en el estudio, los cangrejos, los tiralíneas, las mesas de dibujo de entonces, la máquina de amoniaco de las copias…. me atrajo más la Arquitectura…siempre he pensado que la elección es a veces un tiro a ciegas. Si no recuerdo mal había que escoger tres opciones en la inscripción en aquel entonces y las mías fueron Arquitectura, Periodismo y Odontología. Lo de Odontología es raro, lo asumo…. Achaquémoslo a Steve Martin. A veces pienso que al participar en n+1 estoy al menos haciendo algo parecido a la otra profesión que me hubiera gustado.
Seguramente sí lo volvería a hacer (masoquista, ya digo…) aunque viendo cómo vive mi dentista, la tercera opción empieza a no parecerme tan descabellada.
PS.- Hablando de la carrera, en más de una ocasión habéis comentado lo que ocurre en las aulas de las Escuelas de Arquitectura. ¿Cómo veis la enseñanza de nuestra profesión actualmente? ¿Qué es lo que cambiaríais? ¿Pensáis que falta acercar más la Arquitectura a los colegios, institutos y al común de la sociedad? 
JP.- Por supuesto. Mencionaré el caso del taller de proyecto social de mi primera escuela de arquitectura, la FADU de Buenos Aires (ver blog). 
M.- Desconozco qué cambios habrán introducido los nuevos planes de estudio, pero un porcentaje grande de los arquitectos que salen a la calle lo hacen con un CV impolutamente blanco. Muchos créditos aprobados, algunos proyectos arquitectónicos que son poco más que una prueba teórica, pero ni idea de cómo enfrentarse a la dura -hoy durísima- realidad. Tanto en la obra como empresarialmente. Todo se va aprendiendo a base de cabezazos contra la pared.
Muchas veces hemos comentado que gran parte de los problemas que sufrimos nos los hemos generado nosotros mismos y la endogamia que se fomenta en las propias Escuelas. Recuerdo a un profesor de proyectos que nos repetía que "quien no sale en El Croquis está muerto" al más puro estilo "la fama cuesta". Él salió, es cierto, pero salió hace más de diez años y no ha vuelto a hacer nada digno de ser recordado. Cuando uno empieza a entender que para salir en determinados medios no hay que ser bueno, ni tan siquiera parecerlo, sino solamente llamar a las puertas adecuadas, se da cuenta de la grandeza y la democratización que supone internet. Pero no siempre llueve a gusto de todos. Supongo que también recordáis a aquel que dijo en el último congreso que "ahora la crítica te la hace cualquiera, antes te la hacían tus amigos". Lo que sucede, en palabras de Amador Fernández-Savater, es que una élite está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad. Hacer crítica arquitectónica no es hacer panegíricos ni publirreportajes -que es lo único que puede encontrarse en los medios generalistas, salvo honrosas y escasísimas excepciones-. Tampoco consiste en poner a caer de un burro la última obra de X y mentarle a la madre. Pero entre una cosa y la otra, hay grises
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JM.- Coincido plenamente con la Jefa. En mi caso (soy el mayor de los tres, pero que no salga de aquí) cuando estaba en la Escuela ya empezaba a emerger una tendencia que creo equivocada y que es la de la confusión de la excelencia con la genialidad: La excelencia es una aspiración noble y que nace de una muy necesaria responsabilidad personal, la genialidad es un accidente y no puede producirse en serie por mucho que se intente. María lleva mucha razón, esta profesión no es fácil, y nadie ha dicho que deba serlo, es triste ver que al acabar te encuentras con un armamento técnico muy precario en muchos sentidos y que debes aprender a marchas forzadas. No hablo de construir misiles balísticos, son cosas del día a día pero de las que nadie te habla. Quizá si tuviera que centrarme en alguna hablaría de la responsabilidad. Creo sinceramente que uno debe asumir que trabajar en esto (al nivel que sea) exige una gran responsabilidad (presupuestaria, social, técnica e incluso…. penal O_O) y que a veces es incompatible con esa manía egocéntrica que suele agarrarnos y que en muchas escuelas se potencia hasta extremos insospechados. No estoy muy seguro de lo que cambiaría, desde luego sé que me molesta mucho una cierta sensación de hilván intelectual que veo en las asignaturas de proyectos, esas “investigaciones” mal llamadas así y que son siempre a posteriori y faltas de cualquier rigor, esa tendencia a la especulación sin objetivo y carente de responsabilidad que me parece un error fundamental. Quizá debería existir una asignatura de investigación y una de proyectos, con contenidos interconectados para recuperar una serie de valores técnicos que me temo que se están olvidando a marchas forzadas y que si no los abarcamos nosotros quedaran en manos de otras profesiones que son tremendamente voraces y que no padecen de la tontuna políticamente correcta de identificar técnica con formalismo o con anticuado. Me molesta también especialmente que nos quejemos tanto del urbanismo que sufrimos cuando es el pariente pobre de las asignaturas de las escuelas ¿Se puede hacer un PFC de urbanismo, un Plan Parcial por ejemplo? En mis tiempos era impensable y sospecho que ahora también y me parece un error garrafal. La época del arquitecto solitario y genial tipo Howard Rourke con su estudio individual está cada vez más lejana y las escuelas deberían asumir que hay más de una manera de ejercer la profesión. Os pongo un último ejemplo, durante toda la carrera solo escuché que los arquitectos al servicio de la administración eran el demonio con cuernos y tridente, nadie me dijo que la administración podía ser una salida más que digna. Lo curioso es que cuando acabas te das cuenta de que un buen arquitecto funcionario es fundamental como parte del proceso. Siendo muy malpensado uno podría llegar a deducir que el sistema está pensado para generar mano de obra esclava: en la Escuela solo te enseñan  a ser un tipo de arquitecto, y te explican que el camino para llegar ahí es velar las armas en un estudio “famosete” para luego dar el salto a la independencia. Esto podía ser cierto cuando en España éramos pocos arquitectos, en la actualidad es una falacia que no sé hasta qué punto es malintencionada. Jajaja, me he alargado muchísimo, perdonad. 
PS.- Hace una década apenas se hablaba de Arquitectura fuera del ámbito académico pero en los últimos años destaca su aparición en prensa y televisión generalistas. ¿Qué pensáis de este crecimiento? ¿Cómo creéis que es visto el rol del arquitecto en la sociedad? 
M.-No tengo la sensación de que la Arquitectura tenga mucha presencia en la prensa generalista más allá del publirreportaje de fin de semana o de la foto del político que inaugura el edificio de la arquistar de turno antes de las pertinentes elecciones. O algo parecido a un chascarrillo que no pasa de la anécdota.

Hay poco análisis serio sobre arquitectura, salvo excepciones como Fredy Masad y Alicia Guerrero. En el caso de la televisión, puede llegar a entenderse que venda más un programa como Extreme Engineering o Supercasas  que uno sobre rehabilitación autonómica. Nada que ver, es verdad. El problema es que el espectador termina de ver el programa pensando que todos los arquitectos hacen proyectos "a lo Joaquín Torres", y la realidad es bien distinta. La sociedad todavía piensa en el arquitecto como en un profesional perteneciente a una cierta élite y desconoce que el 60% de los que trabajan en este país, lo hacen en condiciones de precariedad.
JP.- Fuera del ámbito académico no interesa
JM.- Creo que María lleva razón, es cierto que ha aumentado la presencia pero quizá es porque ha coincidido con la época del fasto y el espectáculo. Siempre usamos una frase “La arquitectura es el nuevo Rock&Roll” (de hecho es un tag en n+1) que leímos en un Cosmopolitan hace unos años y que no está exenta de una cruda realidad: ha interesado hablar de un tipo muy concreto de arquitectura porque estaba “de moda” y porque las arquiestrellas eran los nuevos Rolling Stones (aun recuerdo cuando Koolhaas fue a Córdoba a presentar un Europan y en teoría dar una conferencia: llegó, saludo durante 5 minutos a un auditorio lleno hasta la bandera, se dejó fotografiar y se marchó. Hasta Hannah Montana echa más rato con sus fans). Es cierto que hay excepciones, y coincido en que Fredy y Alicia me parecen el ejemplo perfecto de cómo se puede hacer buena crítica desde un medio generalista. Soitu era muy bueno también y tenía artículos interesantísimos antes de caer victima de la crisis editorial en la red.
La imagen que se tiene del arquitecto está muy deformada, en parte porque venimos de esos dispendios económicos caprichosos de las arquiestrellas que nos han hecho parecer divas sin respeto ni responsabilidad alguna por el dinero público, en parte porque se mete al arquitecto dentro de un saco de agentes del mercado inmobiliario salvaje de estos años pasados del que solo formamos parte tangencialmente (a este respecto, el anterior presidente del CSCAE tuvo unas declaraciones muy poco afortunadas), y creo que también en parte porque como profesión la labor pedagógica es nula, somos tremendamente endogámicos para esto y no hemos sabido explicar a los demás el valor de nuestro trabajo y que, como bien dice la Jefa, no todos somos Joaquín Torres. El hecho de que haya un 60% de la profesión pasando las de Caín me parece que es algo que debería hacer que el presidente del CSCAE se dejara de tanto visado y estuviera de rueda de prensa en rueda de prensa montando el pollo día sí y día también. 
PS.- En este sentido, muchas son las revistas y libros sobre Arquitectura que se editan en la actualidad en los que se publican proyectos presentados a concursos y edificios ya construidos, sin embargo muy pocas hacen una crítica real de estas obras (relación con el entorno, adecuación al programa, ajuste al presupuesto inicial, utilización final por parte del usuario, etc.), ¿Creéis que podemos encontrar alguna publicación que valore y recapacite sobre aspectos tan esenciales de un edificio? ¿Debemos quedarnos tan sólo con la imagen o las intenciones del proyecto?

 M.- Eso sería como editar un libro explicando los motivos por los que determinadas propuestas no ganan premios en los concurso, parece poco probable. Máxime porque los motivos para pasar de ronda a veces no tienen nada que ver con tu propuesta. Sobre la imagen, en n+1 no solemos publicar las fotos del último hijo de nadie, para esos menesteres hay gente que lo hace muchísimo mejor.

JP.- Publicar los libros de reclamaciones de esos edificios, si los hubiera: P

JM.- En el inicial y primerísimo Pasajes se hacía algo de esto, recuerdo que yo estaba en aquel entonces en clase de Pepe Ballesteros y lo que nos contaba que querían hacer iba por esa línea que se mantuvo en los primeros números y que fue progresivamente desapareciendo hasta ser otra cosa muy diferente. Personalmente creo que fue una pérdida.

Es difícil encontrar una publicación así hoy en día y quizá sería magnífico que apareciera una. Lo digo mientras miro la estantería de las revistas y veo que de la cantidad de suscripciones que llegué a tener solo me he quedado con Tectónica y Detail…lo que no sé si es sintomático. Resulta curioso que cuando un tipo va a comprarse un coche pueda comprar compulsivamente el Autopista, el Solocoches y otras similares donde se hacen comparativas y críticas de vehículos y que cuando quiera hacerse una casa (O comprarla) no haya un mercado editorial similar. Hay revistas de crítica de cine, literaria, gastronómica, de motor…. y sin embargo de arquitectura parece haber solamente autobombo (salvando honrosas excepciones puntuales).

Desde luego la imagen no salva un proyecto. Ese ha sido uno de los grandes errores de estos años pasados y me temo que seguirá siéndolo en el futuro. Debe haber algo más detrás. Mucho, muchísimo más. Debe funcionar, debe entrar en presupuesto, debe responder al lugar donde esta, debe ser útil, debe ser mantenible, debe ser consciente de los gastos que genera…y además debería aportar algo al discurso arquitectónico. Es decir, debe ser algo más que construcción correcta, debe ser Arquitectura con todas las letras. No me vale que tenga una imagen epatante si ha costado un 300% más de lo que debía porque eso es sencillamente tirar con pólvora de rey. Tampoco que sea modernísimo comme il faut si su uso es inextricable y su mantenimiento una salvajada (La Ciudad de la Cultura de Galicia, sin ir más lejos, me parece aberrante, en todo su proceso y como resultado. Plagada de irresponsabilidades, de medias verdades y de egocentrismos nada deseables y patológicamente infantiles). 

No es fácil que todo se dé junto, está claro, pero como decía Howard Hughes; “Hay que empezar arriba del todo….y seguir subiendo”.

PS.- Afrontamos tiempos de crisis especialmente duros dentro de nuestro sector. ¿Qué pensáis del papel de los Colegios de Arquitectos? ¿Qué es lo que tiene o no que cambiar? ¿Qué es lo que puede hacerse desde la Administración? 

JP.- De Colegios a cooperativas de servicios. De la Administración: apertura total de datos y mayor participación y control ciudadano. Elecciones cada dos años.

JM.- Siempre decimos que defendemos que tiene que haber Colegios (hay gente que cree que queremos agarrar el bidón de gasolina y hacer un Salander en la sede del CSCAE). Lo que no creemos es que tengan, por fuerza, que ser estos Colegios. La estructura colegial hace muchas cosas bien pero es tremendamente ineficiente si se miran los grandes números. El sistema es un carajal en el que conviven Colegios monoprovinciales, territoriales, bicomunitarios, demarcaciones y otras subespecies y se ha acabado convirtiendo en una burocracia engordada, lenta y autosatisfecha. La labor principal del Colegio en el futuro debería ser la de convertirse un ente de servicios de primer orden para los colegiados, y de estos servicios excluyo el visado que para mí es un sistema de cobro basado en las condiciones de contorno de una situación muy concreta y de hace muchos años: Pocos arquitectos, menos aun en la Administración, alguien tenía que realizar un control y esa labor recayó en las entidades colegiales. Hoy en día esto no se sostiene cuando hasta Bollullos de la Cogolla tiene arquitecto municipal y cuando estamos en pleno siglo XXI y la comprobación de la identidad del firmante o de que esté asegurado pueden hacerse de mil maneras mucho más eficientes. ¿Cómo se financia esto? Probablemente la única opción sería volver a un único Colegio con pequeñas demarcaciones eficientes y poco costosas y eliminar los gastos que supone mantener la estructura actual. Probablemente también habría que plantearse pagar por ciertos servicios. En realidad el problema básico es que la dependencia (económica y mental) del visado ha convertido los COA en entidades que parecen solo preocuparse por un pequeño porcentaje de los arquitectos españoles. Hay muchos arquitectos que no visan y que probablemente no visaran jamás, los hay que se dedican a la edición, a la crítica, a la formación, a muchas otras labores de las que los COA se desentienden porque “no se visan”. Lo de los falsos autónomos clama al misterio y llevamos años con paños calientes. En realidad esto son solo opiniones, modelos, tan discutibles como cualquier otro, lo que tiene que cambiar de forma fundamental es la actitud inmovilista de seguir parcheando el petrolero, y plantearnos si no es mejor empezar de nuevo y construirnos una lancha cuatrimotor que nos lleve a toda pastilla. Abrir el debate, en suma, y abandonar esta huida hacia delante plagada de soluciones a salto de mata, de derramas y de intentar salvar lo que hay a costa de los pobres colegiados sin plantearse si lo que hay es lo que se necesita.

La Administración tristemente no se mueve si no hay nadie que presione, y esa debería ser la posición del CSCAE sin ningún tipo de tibieza. Soy de los que piensa que un colegio único nos daría mucha más fuerza que el actual sistema y siempre pongo el mismo ejemplo: los ICCP consiguen lo que quieren generalmente sin muchos sufrimientos y a nosotros nos cuesta autenticas penalidades (véase Bolonia). Asumiendo que no somos más tontos que ellos, algo falla. Por lo pronto me gustaría más radicalidad al hablar de la ley de contratos del sector público y que se denunciaran negro sobre blanco sus enormes injusticias. 

PS.- Ya por último, ¿para cuándo una quedada bloguera? ¿A qué os tenemos que invitar para veros por Madrid en acción?

M.- A nosotros nos ha costado 5 años conocernos en persona, ya que hemos tenido vidas muy movidas. En la intranet del bloguerío arquitectónico, lo hemos intentado, y hemos conocido a muchos de los que producen contenidos de arquitectura, juntos o por separado, pero no hemos conseguido hacer la quedada multitudinaria que pretendíamos.  Para vernos por Madrid, sólo tenéis que invitarnos a una caña, pasamos mucho por allí.

JP.- Vivir tras varios sistemas montañosos me lo dificultan.

JM.- Jajaja, con una caña ya nos llega, somos facilones. Pasamos bastante por Madrid y seria magnífico vernos todos por allí. A ver si este año nos organizamos, que la red está bien, pero lo analógico tiene sus ventajas y las cañas con espumita densa de Madrid son una de ellas. 

Desde proyectosinergias queremos agradecer a María, Juan Pablo y José María su tiempo y dedicación por estas más que interesantes líneas. ¡Por muchos años más de n+1 en la brecha!