Un 30% y subiendo...

Posted: 15 marzo 2010 | Publicado por Gonzalo Martín | Tags:

Interesante entrevista a Paloma Sobrini, decana del COAM (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid) que publicó el periódico El Mundo la semana pasada por el Día internacional de la mujer


Todas las noches el mensajito es ‘¿mamá, desayunamos mañana?’”. El desayuno es el momento del día en que la arquitecta Paloma Sobrini se reúne con sus hijos. Su licencia familiar en una intensa jornada dedicada al Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), del que es decana.

Sobria (traje gris, despacho negro y marrón), “de agenda apretada”, concisa, Paloma Sobrini tiene las ideas claras y el tiempo exacto para expresarlas. ¿Ha tenido que renunciar a algo? “Sí, sí, indudablemente”; ¿Se nos cuestiona más por el hecho de ser mujeres? “Ah, sí, estoy convencida”. Sólo duda cuando se le pregunta cuántas horas trabaja al día. “Muchas”, responde. Correos electrónicos a medianoche por el plan Bolonia, comunicaciones a los colegiados escritas durante el sábado…

Sobrini es la única mujer al mando de un colegio de arquitectos en España. A una mujer que se define como guerrillera –“Si quieres algo, lucha por ello”, aconseja a sus dos hijas arquitectas- le han tocado unos momentos “tremendamente duros”, en plena crisis, al frente del COAM.

En 2007 se convirtió en la primera decana (aunque en los impresos del Colegio sigue firmando como decano) del COAM en sus 75 años de historia. Pero cree que el hecho de ser mujer ya es una anécdota más, igual que aquel jefe de obra que hace años le tendía la mano para cruzar la zanja o quienes al principio llamaban a su candidatura al Colegio la de las Barbies o las majorettes.

Ahora, sostiene, sólo se mira su trabajo. “En el pleno del Consejo Superior [de Colegios de Arquitectos] nos sentamos 19 y soy la única mujer. Pero ya nadie me ve así”, explica. Tal vez por eso no cree en las cuotas ni en la discriminación positiva: “A mí aquí no me ha puesto nadie. Las mujeres valemos muchísimo y no tenemos que estar en nada por el hecho de ser mujeres. La responsabilidad, el trabajo es lo que te hace estar ahí, no unos números o cupos”, expone.

De hecho, la presencia femenina es cada vez mayor en su profesión. De los 50.880 arquitectos colegiados en toda España, 15.037 (el 30%) son mujeres. Y subiendo: “Cuando yo empecé a estudiar éramos el 10%-15% y, ahora, en la Escuela de Arquitectura en Madrid el 65% son mujeres”, recuerda Sobrini.
Es una profesión que nos atrae porque es vocacional”, apunta. Además, “es muy interesante para las mujeres porque el modo de ejercicio permite muchísima flexibilidad”.

Sobrini –que ha tenido cuatro hijos- desarrollaba su actividad profesional en el estudio familiar (su padre, su hermano y su entonces marido también son arquitectos). “No compartíamos obras, pero sí compartíamos estudio. Al no tener que estar frente al público de nueve a nueve, yo me organizaba mi vida. Podía interrumpir [la jornada] a mitad del día y luego trabajaba el domingo o más tarde, relata. Además, “viniendo de una familia numerosa [en su casa eran 10 hermanos], también te es más fácil llevar y dirigir una familia numerosa”.

A esta arquitecta le gustaría ver esa misma flexibilidad en otros sectores. “No tiene sentido estar ocho o 10 horas sentada en una mesa trabajando cuando tienes a los niños en casa”, sostiene. “La mujer tiene que seguir insistiendo, exigiendo a la Administración que revise mucha de la legislación vigente y a la sociedad que revise esos conceptos anquilosados del siglo pasado”.

Pese a todo, las renuncias son inevitables. También en su caso: “Llegó un momento en que decidí no hacer obras fuera de Madrid, no hacer obras muy grandes, que fueran cosas que pudiera compatibilizar con los cuatro hijos”.

Precisamente por eso, muy pocas profesionales han logrado hasta ahora acceder al club de los llamados arquitectos estrella. “Excepto Zaha Hadid y dos más, las mujeres que han llegado al mundo del estrellato lo han hecho en pareja. En nuestra generación, todavía hemos tenido que renunciar a muchas cosas para poder ejercer, pero llegará un momento, dentro de 10 años, en que se oirá hablar de las mujeres tanto como de los hombres, y ya no como ‘pareja de’”.