
Una nueva versión contemporánea de casa árbol. En este caso lejos de buscar un diálogo en madera con los árboles sobre los que se apoya, quiere ocultarse en el reflejo que los espejos que lo recubren le proporcionan. Se trata de un cubo perfecto de 4 metros de arista, en el que se pueden alojar dos huéspedes que contarán con una pequeña cocina y baño.