Clínica de Aresa_Bcn

Posted: 23 enero 2010 | Publicado por Montse Garcés | Tags:


Los paseos de una gran ciudad como está, te pueden llegar a sorprender cada uno de los días que quieras salir a pasear y, es que por mínimo que sea, siempre te quedarás cautivado por algún elemento arquitectónico que te llame la atención.

A mi en este caso, me sorprendió muchísimo un edificio que surgió de la nada, cuando menos me lo esperaba y, en las mejores circunstancias, en factor sorpresa...esta fue aun mayor cuando el diseñador, terminó siendo una gran amigo mio, MUCHÍSIMAS GRACIAS Octavio (Eres un tipo grande y, también un gran tipo).

Este proyecto pretende optimizar el reducido espacio de la antigua Clínica Olivé Gumà que se tiró al suelo, conservando sólo la fachada, para reconvertirla en la nueva Clínica en Barcelona de Aresa, la compañía médica de la Mutua Madrileña. Un proyecto cargado de sensibilidad, y suma delicadeza con lo preexistente.

El programa por plantas, está divido en dos sectores de incendios, cada uno con sus escaleras independientes que harán las veces de escalera principal y de uso interno y emergencia. Una planta sótano de uso de aparatos más mecánicos y, una planta baja, donde quizás se vea mayor complejidad, pues debe permitir la convivencia de la entrada general de la clínica con la de servicio de urgencias. La entrada se sitúa en el encuentro de las dos paredes que definen la antigua volumetría del edificio, dejando la antigua salida de servicio. así mismo, la planta se prevé libre entendiendo las diversas mamparas y compartimentaciones como muebles que no llegan al techo, a modo del de recepción. Los techos metálicos, los vidrio a testa, sin carpintería y los panelados de arce pretenden dar a la clínica un aire de modernidad y asepsia.

El resto de plantas, supone la creación de máximo número de despachos o consultas que, al situarlas perpendicularmente a la fachada, permiten mejorar el rendimiento de las respectivas plantas hasta en un 50% respecto al anterior proyecto.
Por otro lado la antigua fachada, no tiene ningún interés, con independencia del grado de catalogación que se le quiera conceder, en virtud de los acuerdos de planeamiento. Por ello se plantea un revestimiento de la fachada en chapa corten, hasta convertir las últimas plantas en un auténtico remate del edificio, concretamente en una caja de luz, cuyas costillas aguantaran, incluso, los forjados superiores que quedarán suspendidos de la cubierta, una cubierta que se retrasa para potenciar la transparencia y la disolución del propio edificio, con su vidrio curvo, recortado contra el cielo.

Para evitar el efecto de "helado de dos gustos", por la mezcla de materiales, que suelen suponer siempre las fachadas no miméticas, se propuso que la chapa corten baje por el lateral de uno de los testeros originalmente ciego, entrando y configurando las paredes en la planta baja, quedando también de un modo similar, la concepción de las antiguas ventanas, donde se transforman en urnas de corten que, situadas en diversos planos, respecto del plano de fachada, dan una imagen random, mucho más acorde con nuestro tiempo y los nuevos usos a los que se dedica hoy el edificio, vinculándolas, de paso, con la actuación del remate superior del edificio.

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