Finis Terrae

Posted: 29 noviembre 2009 | Publicado por Gonzalo Martín | Tags: ,

"...no porque una forma sea simple, su experiencia tiene que serlo, y menos aún simplista..."


El cementerio de Fisterra en A Coruña es obra del arquitecto gallego César Portela. Se compone de 14 cubos, con 12 nichos cada uno, más otros 3, a modo de capilla y sala de autopsias, situados de forma dispersa sobre la ladera de una colina, a medio camino entre el pueblo y el faro. Los bloques, construidos con losas de granito gris procedente de Pontevedra, de 20cm de espesor de acabado flameado, tienen unas dimensiones de 3,30 x 5m y una altura de 3,30m, y se apoyan sobre muros de fábrica. Os dejo con unas líneas del autor acerca de su obra...

"Nuestra cultura actual ha interpretado el cementerio como un recinto, un camposanto limitado, acotado, cerrado. Como un ámbito arquitectónico que tiene un dentro y un afuera. Por el contrario, la alternativa que aquí se contempla, viene de la mano de un tipo de cementerio libre en cuanto a su estructuración, que no implique la realización de grandes desmontes, procurando al máximo la adaptación a la topografía existente y minimizando así el impacto arquitectónico que un cementerio al uso, compacto, provocaría en el paisaje. La propuesta contempla la construcción de un cementerio fragmentado en un conjunto de pequeñas edificaciones, articuladas en torno y a lo largo de pequeños caminos existentes, que discurren por las laderas de la montaña, carente de cualquier tipo de cierre y con la presencia continua del mar. Un cementerio cuyos muros son la colina, la montaña, el río y el mar y cuyo techo es el cielo. Un cementerio, una ciudad o un territorio de los muertos, que guarda una estrecha semejanza con la ciudad o el territorio de los vivos."

Y es que se cumple una década de su construcción y el cementerio al parecer sigue sin uso. Según cuentan, a los habitantes del municipio no les gusta que en el futuro sean enterrados en el cementerio nuevo, por lo que corrieron a reservar las últimas plazas del antiguo. Lo achacan a la lejanía del emplazamiento y el concepto de cementerio abierto, sin protección ante las inclemencias del tiempo.

Tuve la oportunidad de visitarlo hace unos años y me pareció un lugar mágico, donde unos grandes volúmenes habían sido traidos por el mar hasta la orilla, para permanecer allí varados contra el paso tiempo. Un lugar donde tumbarse a ver el mar, alejarse del ruido de la ciudad, descansar eternamente...







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