ESPACIOS para Vivir y Trabajar

Posted: 20 julio 2009 | Publicado por Montse Garcés | Tags:

Si dignas son sus palabras, su arquitectura se vuelve aun más placentera…transmite sus anécdotas, de esa forma tan particular que posee que hace que se vuelvan tangibles y cercanas…estás son las historias de un GRAN Amigo; Octavio Mestre.

Les recomiendo este libro, donde en él se hayan muchas de sus grandes obras, pudiéndonos sumergir en la arquitectura construida que algún día brotó de su sensibilidad dibujada.
Gracias OM.



"No hay mucha diferencia entre vivir y trabajar para quienes decidimos un día vivir construyendo el mundo, para quienes vemos la arquitectura, más que como un trabajo, con la carga negativa que la palabra conlleva, como una ventana para ver ese mundo, a través de ella.
Y transformarlo... Y, sin embargo, este libro está divido en esos dos grandes apartados, casi heideggerianos, 'construir, habitar, pensar' simplemente porque esta es una de las muchas formas de ordenarlo (basta recordar las magníficas y variopintas clasificaciones de animales que cita Borges en alguno de sus libros). También podría haberse llamado 'OM, media parte' (claro que no sabiendo si jugarás la segunda, no tenía mucho sentido...) o 'OM Arquitectura mediterránea', claro que mediterráneos somos hoy todos. O 'OM, obra incompleta', porque incompleta es esta selección que apenas recoge una décima parte de los proyectos realizados y una tercera parte de los construidos... Porque, por interesantes que sean las ideas sobre plano, difícilmente aguantan frente a la potencia de aquello que se ha llevado a término. La vida está para transformarse en libro, dijo Mallarmé. Y para construirla, día a día. Para pensarla. Y para vivirla... Está bien este título, como lo estaría cualquiera de los otros. Dejémoslo, pues, así...”

Para terminar esta entrada, me gustaría concluirla con una bonita historia que el mismo ha contado, que no nos vendría mal tomar como ejemplo para estos momentos de crisis.

El secreto de Octavio (nace de una reflexión):

“Lola, mi hija pequeña, me dice que, si como dices “si no tienes trabajo ¿para qué te vas tan pronto al despacho y sigues volviendo tan tarde…? Y es aquí donde quiero acabar con una pequeña historia que leí, el otro día en el diario El País. Era un artículo del publicista Lluís Bassat que hablaba de un bar de carretera, antes siempre lleno, cuyo hijo del dueño, recién llegado de los Estados Unidos de hacer un máster de economía en una prestigiosa universidad, le hizo un estudio de mercado y le anunció que se preparase, que vendría una crisis muy fuerte. Sustituyeron, entonces, el ibérico por jamón del país, mezclaron el magnífico café de Colombia que servía antes con achicoria para abaratar los costes, apagaron el neón que presidía la fachada para ahorrar electricidad (total, si los clientes ya saben dónde estamos), despidieron a dos de las tres camareras, a base de dar un servicio peor, claro…y, final, la gente dejó de ir al bar…Cuando finalmente, tuvieron que cerrar el negocio, el padre le dijo al hijo: “Menos mal que me avisaste que vendría una crisis muy fuerte y tomamos medidas a tiempo”…
LA CONCLUSIÓN, evidentemente, es que muchas crisis las provocamos nosotros mismos…y que el miedo no es nunca un buen consejero. Y que solo hay un remedio para luchar contra la crisis, y es trabajar más y mejor.”