SANAA para Mies van der Rohe (II)

Posted: 02 diciembre 2008 | Publicado por Montse Garcés | Tags:




“Decidimos usar material acrílico para realizar unas cortinas transparentes. Imaginamos un diseño de la instalación que no interfiriera con el espacio existente en el Pabellón Barcelona. Las cortinas acrílicas se apoyan libremente en el suelo y adoptan la forma de una suave espiral. La cortina se adapta con suavidad al espacio del interior del pabellón y crea una atmósfera nueva. La vista a través del material acrílico resulta algo distinta a la original, con suaves reflejos que distorsionan levemente el pabellón.”

Esta es la definición que usa Kazuyo Sejima del estudio SANAA, para justificar su reciente intervención en el pabellón de Mies van der Rohe, pabellón que ha albergado diferentes intervenciones de múltiples arquitectos a lo largo de su existencia, como:

Iñaki Bonillas, Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, Iñigo Manglano-Ovalle, Jeff Wall, Jérôme Schlomoff, Ulrich Meister, Panamarenko, Angela Bulloch & Joachim Grommek, Lluís Casals, R.D. Adela, Dominique Gonzalez-Foerster & Jens Hoffmann, Kay Fingerle, Philippe Terrier-Hermann, Thomas Ruff, Victor Burgin, Claude Rutault y Dennos Adams.

Con la intención de plasmar en él, creaciones que reinterpretan y actualizan el espacio, respetando la tradición de exposiciones e instalaciones ligeras y efímeras que en el siempre se instalaron.
Este es un edificio importante en la historia de la arquitectura moderna, ya que en él se plasman todas las ideas del entonces naciente Movimiento Moderno con más libertad que en otras obras, ya que esta construcción no tenía otra función que difundir estas nuevas ideas, así como el uso de nuevos materiales y técnicas en la construcción.

Partiendo de que las intenciones de intervenir en el pabellón tiene que ser “acordes” con el espacio propuesto por su creador, tanto con sus ideales, esta nueva reinterpretación de Kazuyo, no me parece del todo acertada, en cuanto a la reflexión espacial por la que ellos han decidido optar. Puesto que he tenido el placer de disfrutar de dicho espacio con y sin intervención, y créanme que con estas “cortinas sutiles” que han querido instalar, el pabellón pierde toda su esencia de transmitir la calidad del espacio, porque la empatía entre ambos deja de ser la de la partida inicial, ya que hemos de recorrer el edificio siguiendo un pasillo que nos genera una forma en espiral, cuando éste, resulta que no está concebido para hacerlo de esta manera.

La intervención por tanto, me parece una mera ornamentación añadida más, solo para llamar la atención, de algo que ya lo tenía todo. Lo peor de la situación es que no nos deja disfrutar de las cosas como son, y recorrernos el espacio en cuantas dimensiones queramos, aportándonos una calidad emocional única, sino que nos encierra dentro de una burbuja acrílica, pasando a ser una vez más conejillos de indias de una reinterpretación espacial.

…como anécdota, les podré decir que había más de un curioso “disfrutando” del pabellón queriendo fotografiar algo que le había llamado la atención y las mamparas no hacían más que estorbarle en su intento de conseguir una buena posición.


Ciertamente, toda intervención tiene sus pros y sus contras, y de ésta, puedo decir que los reflejos logrados por las cortinas acrílicas están en su total acierto, ya que intensifican el nivel de reflejos que puedan darse en el interior del pabellón, dejándonos en la incertidumbre qué es lo que estamos viendo realmente…