Enterrado en vida...

Posted: 06 octubre 2008 | Publicado por Verónica Senovilla Benítez | Tags:

... iniciando mi semana de la arquitectura y tras disfrutar de la conferencia de Jaime de Hoz sobre arquitectura clásica en la bahía napolitana, acudí a la cita con la casa-estudio de Fernando Higueras en el centro de Madrid.

Se trata de una joya oculta en el corazón de la ciudad, en los alrededores de Pio XII, dentro de la colonia de casas baratas para trabajadores del ferrocarril edificada en los años 20. Lo que te encuentras al llegar a la puerta de la casa es un alzado típico de esta clase de edificación, ni mejor ni peor, sólo igual a las demás casas de la calle.

Al llegar al patio trasero es dónde empieza lo interesante. Bajo nuestros pies está la vivienda-estudio del genial arquitecto, una planta "mínima" de 9x9 en dos alturas que practicamente no necesita sistema de climatización puesto que la ventilación cruzada (entre la puerta de acceso desde la cota 0 y las claraboyas) y la temperatura constante que proporciona el terreno (25ºC) son suficientes.

La planta se divide en cuatro cuadrantes iguales, uno de ellos está presidido por las cuatro claraboyas que dominan el patio trasero de la vivienda preexistente. Una de las peculiaridades y una constante en la obra de Higueras es la "marca" a 2.10 (metros) que consigue alejar la claustrofobia generada habitualmente por los volúmenes soterrados. El espacio no se hace agobiante gracias a la doble altura de la zona de estudio y a la permeabilidad de los muros, que presentan horadaciones a dicha altura.

También es interesante el hecho de que los petos de la zona propiamente residencial dentro de la vivienda son muy bajos, pero logra alejarnos de la caida jugando con el grosor de los elementos intermedios, colocando estanterías en lugar de simples barandillas.

Higueras era un hombre austero, en apariencia, aunque la casa está llena de libros y obras de arte, además de reminiscencias de grandes fiestas. El color blanco domina la casa y, junto con las esquinas redondeadas, recuerda a la arquitectura vernácula mediterránea.

La casa es impresionante, te apetecería quitarte los zapatos, tirarte en los sofas y pasar toda la tarde leyendo algún libro en la zona de estar bajo esas claraboyas tan imponentemente luminosas. ¡Apuntadlo en la lista para el año que viene!