Cuestionando a Arroyo.

Posted: 05 octubre 2008 | Publicado por Iñigo S. Arrotegui |

La semana pasada estuvimos visitando el estadio de Lasesarre, en Barakaldo, obra de Eduardo Arroyo.

Siempre he tenido una buena imagen de Arroyo, viendo como realizaba numerosos estudios a través de sus famosos diagramas a la hora de elaborar sus proyectos.


Lo último que podía esperarme de un edificio suyo era que no funcionase...y cual es nuestra sorpresa cuando, después de rodear el estadio, entramos dentro y somos abordados por un señor mayor que tras increparnos que no podíamos colarnos así como así, paso la siguiente media hora hablándonos de "lo bien" que funcionaba el edificio.



Utilicemos al señor en cuestión, que aseguraba ser un dirigente del club, como usuario tipo. No nos interesan sus conocimientos sobre arquitectura o su gusto estético. Nos repitió numerosas veces su aprecio por Eduardo y su ignorancia en el tema, sin ser consciente de lo importante que era su percepción a la hora de usar el edificio.

Aseguraba que el estadio tenía goteras, que los paneles que había colocado Arroyo en la cubierta se dilataban y contraían creando numerosas grietas. Estamos en Bilbao y la lluvia es un elemento muy presente. Pero el problema más grave que él encontraba era el tema circulatorio, a diferencia de la mayoría de los estadios, no existía una circulación continua alrededor de éste y el hecho de que situase las oficinas en el lugar opuesto a los vestuarios hacia que para desplazarse los directivos hasta allí tenían que cruzar por en medio del campo, o incluso salir a la calle y rodearlo. Esto parecía molestarle mucho ya que la gente lo increpaba cuando se paseaba delante del graderío.



Menos importante, las enormes puertas habían originado problemas en las visaras y tuvieron que solucionarlo de manera casera. También era complicado el tema de arreglar estos problemas ya que el ayuntamiento no les permuta tocar el edificio.

En definitiva, un proyecto tan publicado, que personalmente siempre me encanto...y resulta ser una cruz para el señor que lo usa todos los días.

Eso sí, insistió mucho en que era muy bonito y lo "gracioso" que quedaban los colorines de las gradas.