EXPO FIASCO

Posted: 11 julio 2008 | Publicado por Iñigo S. Arrotegui | Tags: , , , ,





El miércoles un grupo de sinérgicos & Co., con la ilusión de un niño que por primera vez va al zoo, tuvo la osadía de desplazarse hasta Zaragoza, recorriendo mas de 600 Km. (gracias Jose) en un día que se prolongo hasta casi 24 horas (de vigilia). Buena arquitectura, diversidad cultural o espectáculos nocturnos eran algunos de los reclamos que nos llegaban y que nos hacían pensar que desde luego, merecía la pena ese viaje. Pues bien, se podría decir que visto lo visto, la palabra que mejor definiría la EXPO Zaragoza 2008 es Decepción.





Y dejad que me explique: no vais a aprender nada sobre la cultura, tradición o artesanía de los países que allí exponen, no vais a conocer Egipto, Malasia, Corea o Hungría.





La Expo estuvo plagada de gestos gratuitos.


El contenido de los pabellones se reduce básicamente a exponer la actitud que muestran estos países hacia la sostenibilidad y las soluciones que plantean al malgasto del agua. Lógicamente la respuesta que dan es bastante similar, por lo que nos encontramos con un recorrido repetitivo y monótono, ya que una y otra y otra vez se nos habla de lo importante que es el agua para nuestra vida.

Estos pabellones, si es que se les puede llamar así, por su reducida escala, se apelotonan a lo largo de una avenida con un organigrama que recuerda necesariamente al de un gran centro comercial, con los países dispuestos como si de locales se trataran. Con un mobiliario hortera y con continuos puestos para consumir.





La avenida principal recordaba a un centro comercial


Las comunidades autónomas también tienen su representación en otra zona que no es más que una versión de menor tamaño que la anterior, que sin embargo si resulta más interesante ya que desborda diversidad y de alguna manera muestra la riqueza que hay en la península. La mejor parte, que con la misma coherencia que el resto de la Expo había sido relegado a un sótano, eran unos puestos donde servían la comida típica de cada comunidad, pudiendo comer gazpacho andaluz con unos pintxos bilbaínos y una buena sidra asturiana.

Así, el continente para ese contenido del que hablábamos antes resulta ser igual de pobre y gratuito.





El pabellon español, de lo poco que merecia la pena.


Si algo destaca en esta versión cutre y reducida de EXPO son los pabellones de España y Aragón. Ya que esta vez si que hablamos de pabellones independientes con un propósito real de hacer las cosas bien.

- El pabellón español, del arquitecto navarro Francisco Mangado, se presenta como un edificio sobrio y correcto, sostenido por cientos de pequeñas columnas que buscan asemejarse a cañas de bambú (propósito no conseguido por su falta de esbeltez). Sorprende la manera de acceder, ya que se crea una sensación de perderse en un bosque dentro del cual encontramos numerosas salas que no se perciben desde el exterior, consiguiendo una aparente desorientación, acentuada aun más por la existencia de un cambio de nivel tampoco perceptible inicialmente. Las salas, traslucidas, están recubiertas por una triple capa que van volviéndose más o menos opaca según la luz necesaria en cada sala. También aparecen patios interiores, que a pesar de estar cubiertos consiguen trasladar algo de luz al recorrido. Repite un esquema de recorrido muy similar al de otros pabellones, pero a mayor escala, que consistiría en el visionado de una película seguido de una consecución de salas. Existe también un comedor en la parte superior cuyo acceso parece restringido. Quizás destaque una sala donde la arquitectura tiene un único referente expositivo en esta Expo, donde aparecen varios proyectos con un carácter claramente sostenible, envueltos en una piscina de bolas (¿? ¿?).







- En cuanto al pabellón que encabeza las autonomías, el de Aragón, diseñado por los arquitectos locales Daniel Olano y Alberto Mendo, aparece como un volumen elevado, ciego, sustentado por 3 núcleos verticales. El acceso te eleva hasta la ultima planta, donde una limitada exposición con paneles sostenidos por ramas de árboles (volvemos a esa gratituidad que rodea a todo lo que parece original) antecede a la sala realmente interesante, que es la que ocupa la mayor parte del edificio, que ahora se muestra hueco. Se trata de una sala inmensa, con varias pantallas donde se proyectan imágenes y videos de Aragón, acompañados de música autóctona. lo mas curioso, quizás porque ya era la hora de la siesta, es que los visitantes habían tomado el suelo (posiblemente por la falta de asientos) y ocupaban casi todo el recorrido tumbados, disfrutando de la proyección, como si de un cine improvisado se tratara.

Sin ser excesivamente espectaculares, son estos dos pabellones los únicos que merecen ser así llamados, ya que aportan algo más que hablar continuamente de lo bonita que es el agua y lo mucho que hay que cuidarla.









Ni una buena perspectiva como premio a tan poética ascensión.


Entre los edificios sin un carácter meramente expositivo es necesario comentar la torre del agua, de Enrique de Teresa, el pabellón-puente de nuestra amiga iraki y el palacio de congresos de Nieto y Sobejano.





76 metros y 43 millones para 1 triste cafeteria


- La Torre del agua se explicaría básicamente como un poema cargado de buenas intenciones con un final catastrófico. Nos encontramos con un edifico con un principio muy potente. Una torre hueca cuya ascensión se realiza através de una rampa perimetral con la que llegamos hasta los 76 metros de altura. A lo largo de dicho recorrido los huecos solo permitían vislumbrar lo que uno iba subiendo esperando llegar arriba. Esto como decía antes, es muy poético, pero aquí viene el fallo. ¿Qué encontramos al llegar a esa cumbre, al limite de esa estructura inmensa construida con el único propósito de subir?....una cafetería. Ni un triste mirador. Yo personalmente estaba entusiasmado con la idea de invertir casi 43 millones de euros en contemplar la Expo desde la altura....como he dicho antes, catastrófico.






- El PaPu (pabellón puente) de la señorita Hadid y su amigo Patrik Schumacher, es lo que es...y nada más. Es imagen y nombre. Y sinceramente, a mi ni siquiera me resulta atractivo. Esta lleno de espacios muertos, esquinas perdidas, encuentros dudosos. Es un compendio de errores que no son compensados ni de lejos por una fuerte idea o una imagen espectacular. Si este es el mejor edificio de Zaha Hadid no quiero imaginar como serán los abortos que va distribuyendo por el mundo.




El PaPu se presentaba como una consecucion de encuentros desafortunados.


- Finalmente, el edificio de Nieto y Sobejano nos da esperanzas en la coherencia y el buen hacer. Eso si, no pudimos verlo por dentro así que no sabemos si realmente es todo lo que promete, pero desde luego es el único que aparenta una arquitectura lógica y consecuente, además de ser atractivo.





El edificio de Nieto y Sobejano promete, que es mas de lo que se puede decir del resto.



En definitiva, la exposición del agua, del consumo respetuoso y controlado, de la concienciación, muestra gestos capitalistas, de despreocupación y poco respeto consigo misma. Un suspenso enorme que solo es compensado por pequeños alicientes que no corresponden para nada con lo que promete ser una experiencia enriquecedora.