Christiania, el último bastión «hippie»

Posted: 09 febrero 2008 | Publicado por Cristina Gª-Lecuona | Tags:

Queda muy poco del movimiento que en 1970 la convirtió en una ciudad dentro de la ciudad, pero Christiania, en el este de Copenhague, se ha convertido en el último bastión «hippie» del mundo. La zona está ya muy degradada, su ocupación no llega a las 700 personas, y da la impresión de que está dando sus últimos coletazos. Pero aquí los que hoy rondan los 50 años se refieren con mucho respeto al que en su día fue el primer experimento social de este tipo.
En 1970 se celebró una exposición en Charlottenborg llamado «Noget for Noget» (Dar y Recibir), donde hippies de todo tipo se exhibieron, vendieron sus bienes y expusieron su arte. Se publicó un periódico alternativo llamado Hovedbladet en conexión con la exposición, y uno de sus artículos debatía la utilización de un cuartel militar abandonado en Badsmandsstraedes Kaserne. Se propuso su reconversión como vivienda para muchos jóvenes que no podían conseguir alojamiento en ninguna otra parte. El debate acabó llevando a una inmigración masiva de gente de todos los sectores de la sociedad, que vinieron para crear un estilo de vida alternativo basado en la vida comunal y la libertad. Este fue el nacimiento de Christiania.
Pese a sus múltiples intentos por disolver la comuna, el Gobierno tuvo que acabar claudicando y la zona fue declarada legal con la condición de que cumpliera ciertas reglas básicas que, sobre todo en lo concerniente al tráfico de estupefacientes, han sido continuamente vulneradas. Durante muchos años tuvo un indiscutible poder político sobre la ciudad, pero hoy Christiania ya es sólo una anécdota


Descubro hoy la existencia de un documental sobre Noruega y otros países nórdicos la existencia de un lugar que parece salido de una de esas utopías y sueños que plasmaron en papel algunos escritores, pero en este caso Cristiania existe.
Cristiania es una barrio liberado danés desde hace más de 30 años, en él vive una comunidad al margen de las normas de la sociedad que la circunda. Lo que necesitan para vivir lo consiguen mediante su propio trabajo, es como una pequeña ciudad dentro de otra.
En 1971 el ejército danés abandonó los cuarteles de Christianshavn, situados en pleno centro de la ciudad de Copenhague, capital de Dinamarca. Fue entonces cuando un movimiento okupa hizo un llamamiento a todos los jóvenes de Europa con ideología hippie, para ocupar ese terreno. Allí construyeron sus casas, tiendas, talleres… Establecían así su forma de vida alternativa.
Allí no existe la propiedad privada, si construyen una casa será suya mientras la utilicen, pero nunca podrán venderla. Tienen sus propios restaurantes, guardería, y establecimientos necesarios. La ganancia del dinero indispensable para vivir depende del trabajo de cada habitante de Cristiania.

Cristiania está llena de exposiciones artísticas, de música, hay plena libertad de expresión y numerosos artistas se han desplazado allí para trabajar, pues encuentran en él un lugar de inspiración.



Están prohibidas las armas, así como la circulación de coches, los habitantes se desplazan a pie o en bicicleta. El lugar es limitado siendo difícil querer establecerse allí aunque no está cerrado a todo aquel turista o visitante que quiera adentrarse en él. No hay un gobierno como tal, los habitantes se reunen en asamblea y deciden de manera unitaria: si la totalidad o una mayoría rotunda no está de acuerdo, la medida propuesta se abandona.
Uno de los problemas que se le achacan es que allí es libre el comercio de marihuana. Sin embargo, la consumición y venta de todas las drogas duras está terminantemente prohibida, como lo están también las armas.



El documental termina diciendo, algo que no extraña de ningún modo, que su desaparición está cercana, ya que es un lugar que incomoda al omnipotente del capitalismo que intentará acabar con esta comunidad por todos los medios. Por otra parte, también se suceden allí algunos altercados violentos.
Un lugar utópico interesante, anclado dentro de una ciudad en pleno siglo XXI. Como curiosidad, decir que por el espacio dedicado a conciertos del barrio o comunidad han pasado figuras musicales tan relevantes como Eric Clapton, Bob Dylan o Alanis Morissette.